Nº 166
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Sofia, Edgardo, Agustin y Tomas. Asi paso nuestra infancia entre Buenos
Aires y nuestras soñadas vacaciones en el campo, donde venían nuestros
primos y tios, andábamos a caballo, trabajábamos con vacas y en la
esquila de ovejas, pescábamos truchas, juntábamos hongos, cosechábamos
corintos entre otras millones de cosas. Es en la estufa a leña de
esta cocina donde nace mi amor por la cocina junto con mi madre que
me enseño a cocinar y donde nuestra mesa de te era conocida por todos
nuestros vecinos.
Dedico este libro a todas las familias que llegaron a Tierra del
Fuego y sus millones de historias. Familias que lucharon contra las
inclemencias del tiempo y las distancias, que nos enseñaron que el
trabajo, la dedicación y el sacrificio valen la pena para dejarles un
mundo mejor a las próximas generaciones y principalmente dedico este
libro a mi padre, que nos enseño como el nombre de la estancia, a ser
Robles.