Mi abuelo en su quinta tenia estas frutillas, tan chiquiti-
tas y sabrosas muy difíciles de olvidar. Cuando eramos chicos,
lo acompañábamos a cosecharlas y muchas veces en secreto en-
trabamos y hacíamos desaparecer algunas sin que nadie se de
cuenta. Ya no están en el campo estas frutillas, pero si están
en La Porteña, nuestra estancia vecina, a la que entre casi en
secreto para hacer esta foto.
LAS FRUTILLAS DEL NONO PEDRO